El Ave rescató un punto con el corazón en la mano. Por una nueva fecha del certamen, Fénix igualó 1 a 1 frente a Centro Español en un duelo caliente, trabado y cargado de polémicas. Tomás Rozic había adelantado a la visita, pero cuando el reloj ya se moría, apareció Bautista Álvarez para estampar la parda definitiva.
El desarrollo del encuentro estuvo marcado por la fricción y la pierna fuerte, en gran parte por el pésimo arbitraje de Iñaki Iparraguirre. El juez principal perdió el control del partido desde temprano: con un criterio insólito, se olvidó las tarjetas en el vestuario, dejó pegar de más a la visita y privó al local de un trámite más limpio.

A pesar del golpe que significó el tanto de Rozic, los dirigidos por el Ave jamás bajaron los brazos. Empujando con más orgullo y empuje que claridad, el equipo fue a buscarlo hasta las últimas consecuencias. El premio llegó en la agonía del descuento: pelota al área, desahogo colectivo y definición precisa de Bautista Álvarez para desatar el festejo blanco y negro.
Un punto con sabor a poco por cómo se dio el trámite ante el flojo arbitraje de Iparraguirre, pero valioso por el carácter demostrado para no irse con las manos vacías en el suspiro final.
